martes, 2 de diciembre de 2008

IGNAZ JAN PADEREWSKI: "el discípulo más célebre de Leschetizki". Por Juan Olaya


POLONIA 6 -11-1860



NUEVA YORK 29-6-1941

.... Uno de los pianistas más legendarios de la Edad de Oro del piano.

...el que más dinero amasó con los conciertos.

..el que ejerció un mayor poder de seducción sobre el público después del gran Liszt;
pero.....




....¿fue el mejor?


PRIMEROS ESTUDIOS...PRIMEROS FRACASOS.

Paderewski manifestó su tendencia musical a la edad temprana en la que generalmente ocurre a cualquiera que vaya a convertirse en un importante pianista ( a los cuatro años más o menos ). Es un dato importante el hecho de que su instrucción no fuese sistemática hasta los doce años ya que esa educación musical no fue buena y eso explica sus posteriores dificultades. No tuvo la oportunidad de desarrollar el conjunto de reflejos que una criatura dotada como él debió tener, y su vida fue una constante lucha con las dificultades técnicas del piano.

A los doce años ingresó en el Conservatorio de Varsovia pero su malos hábitos estaban demasiado arraigados, y en el Conservatorio no le alentaron. Estas predicciones se confirmaron. Cuando a los quince años hizo su primera gira, por lo que se sabe, Paderewski derramó notas falsas por toda Rusia y fue un fracaso.
Su carencia de instrucción básica puede explicar su nerviosismo ante el público. Todos los artistas se ponen nerviosos, pero el caso de Paderewski, era lastimoso y a menudo había que empujarle para que saliera ante el público. En el fondo, debió de faltarle seguridad, ya que conocía mejor que nadie sus limitaciones.


Desalentado por sus fracasos volvió a Varsovia. Paderewski, animado por su compatriota Moszkowski, fue a estudiar a Viena con Leschetizki. La primera vez, éste no le admitió en su clase.
Estudió durante un año en el Conservatorio de Estrasburgo (1885-86) y pudo trabajar finalmente con el célebre maestro en Viena.





En la imagen inferior, Leschetizky en su estudio.


......ESTE ENCUENTRO FUE DECISIVO

Leschetizky , gran pedagogo del siglo XIX y discípulo de Czerny.

Hubo un tiempo, en el último cuarto de siglo XIX y principios del XX, en el que la mitad de los concertistas mundiales habían estudiado con Leschetizky.
Considerado uno de los pedagogos más importantes del siglo, su célebre método consistía en no tener un método aplicable de una manera general, más bien enseñaba a cada alumno los principios fisico-mecánicos que necesitaba de una manera individualizada siempre en la búsqueda de un hermoso sonido.








....LESCHETIZKY FUE LA SOLUCIÓN


Paderewski tenía entonces veinticuatro años y sólo una persona obstinada y enamorada del piano hubiese seguido buscando una carrera a esa edad, y mucho más difícil encontrar un profesor de piano que le atendiera, pero Leschetizky fue la solución.


Al principio Leschetizky pensó que no podría hacer nada con ese polaco persistente.





“...¡es demasiado tarde¡,
¡es demasiado tarde¡
¡A sus dedos les falta disciplina¡
¡No sabe trabajar
¡gritaba Leschetizky








Pero años más tarde, Paderewski declaró:



“....Me enseñó más en esas pocas clases

que lo que había aprendido

en los veinticuatro años

que las precedieron.”



EL SONIDO

Es precisamente el sonido lo que más caracteriza a Paderewski como alumno de Leschetizky, y no su técnica criticada por la escasez de medios. Sobre este tema , el propio Paderewski tiene algo que decir :






“ El método Leschetizky es muy sencillo. Sus alumnos aprenden a sacar un sonido excelente y a hacer música y no ruido.Todos estaremos de acuerdo en que hay principios que deben ser inculcados igualmente a todos los alumnos, es decir
Amplitud, suavidad de toque y precisión en el ritmo.


Por lo demás se trata a cada alumno según la naturaleza de su talento.
En una palabra, es el método de los métodos”

Aunque Paderewski no se inscribía en la línea de los discípulos de Leschetizky, parece haber heredado su sonoridad, pero no su técnica.




EL INICIO DE UNA LARGA E IMPARABLE CARRERA DE ÉXITOS.

VIENA 1887
Tras los estudios con Leschetizky, Paderewski hizo su debut oficial en 1887 en Viena.


PARÍS 1888
Y tocó en París al año siguiente.

La locura comenzó en París. Su recital produjo sensación, y los dos directores más importantes del momento se apresuraron a invitarle a tocar con sus orquestas.
Paderewski no estaba preparado para eso. No tenía conciertos en el repertorio, y sólo un programa de recital. Casi se mató preparando un segundo programa en tres semanas.




LONDRES 1890
En Londres estuvo en 1890, donde le anunciaron como “ el león de París”. Esto no gustó al público británico. Esa publicidad exagerada era de mal gusto y decididamente poco inglesa. Lo mismo ocurrió con la enorme cabellera rojo dorado. Sin embargo un crítico joven llamado George Bernard Shaw, encontró algunas cosas admirables:



“...Su encanto reside en su espíritu agradable y en su toque de humor...hace que el recital sea tan poco opresivo como puede serlo”

Aunque pronto declaró:”La libertad de su tempo rubato supera todo límite razonable...un joven herrero armonioso y de gran espirítu”




EN 1891 .....ESTADOS UNIDOS.

UNA LARGA GIRA, MUCHOS DÓLARES Y UNA LESIÓN

En la ilustración inferior, el edificio de la casa STEINWAY & SONS


Bajo los auspicios de la firma de pianos Steinway, Paderewski llegó a los Estados Unidos en 1891 y el 17 de noviembre debutó en el Nuevo Carnegie Hall.
Esta primera actuación no fue muy numerosa y la ganancia fue de quinientos dólares. Pero esto no se repitió nunca más.
Aunque los criticos tuvieron sus reservas, .....el público enloqueció.

“.... No es el pianista ideal”, dijo el New York Times. El público no le hizo caso.
En el primer programa Paderewski tocó dos conciertos, el Cuarto de Saint-Saëns y el suyo en la menor. En Nueva York tenía previstas tres presentaciones con orquesta en una insensata.
Practicó diecisiete horas diarias durante una semana, y al finalizar la serie se había convertido en la mayor atracción de Nueva York.


De la larga nómina de alumnos de Leschetizky, fue precisamente Paderewski el más promocionado, el más admirado, más exitoso y más legendario después de Liszt.


Con su gran aureola de cabello, su aspecto romántico y cortesano, su dominio del público, su tono noble y épico, su magnetismo casi palpable, su poesía, atractivo y misterio, Ignazy Jan Paderewski fue la personificación de lo pianístico para buena parte del mundo.....
......sobre todo del público.


Frente a las críticas de prestigiosos colegas como Rosenthal y Reisenauer, otros como von Sauer, que quizás sentía más admiración que envidia, resume con sus palabras el fenómeno Paderewski:

Vean lo que la personalidad de Paderewski ha hecho por él...Sus largos bucles rubios y rizados, una especie de atmósfera lánguida en la que siempre anda inmerso era justo los que buscaban los que rinden culto a los héroes”




Para Paderewski significó dólares.



Pese a sus notas falsas, poseía nobleza
de sonido y sentido del estilo, además
de proyectar su personalidad de tal
modo que imponía respeto.
Y en verdad cuando los pianistas y críticos de los años 50 se reunían y hablaban de los pianistas fabulosos que habían oído, sorprende que el nombre de Paderewski se mencionase tan rara vez.
Los de Hofmann, Rachmaninov, Godowski, Rosenthal y hasta el de Pachmann, eran legendarios para los profesionales.
No así el de Paderewski.
Una razón es que en general los profesionales tienden a responder en primer lugar a la Técnica.


Paderewski no fue un gran técnico y sus grabaciones a partir de 1911 así lo demuestran, sin embargo nadie podría haber emocionado tanto al público durante tantos años sin tener algo que pocos artistas podían igualar: su personalidad.

Poseía una asombrosa presencia escénica y la simple audición de sus grabaciones sólo da una idea parcial de su talento.

Paderewski es el único de los grandes pianistas del finales del s. XIX que nos ha legado una documentación realmente completa.

Sus grabaciones explican en parte el secreto de su fama:
  1. Demuestran su capacidad para conferir un aire épico a la pieza mas inocente.
  2. Permiten estudiar con detalle su característico cantabile, que llevaba al extremo la costumbre decimonónica de retardar la ejecución de las notas de la melodía con respecto al bajo.

Escuchemos y veamos al propio Paderewski interpretando su minueto op. 14. En esta grabación podemos encontrar los siguientes elementos:


-Cambios repentinos de tempo
-Una cuidadosa emisión del sonido
-Sorprendentes efectos de pedal
-Destellos de la destreza digital que le debió caracterizar durante su etapa de juventud


COMENTARIOS AL VÍDEO
Como resumen al artículo, este documento en el que aparecen grabaciones extraidas de la película MOONLIGHT SONATA, rodada en 1937.

Fue considerado uno de los gigantes del piano de su generación.El magnetismo de su mirada, su gran presencia arrolladora, el destello de lo que fué su gran cabellera dorada, aunque ya gris y su aire épico, nos hacen olvidar como a todos los que le escucharon y vieron en su época, los posibles errores mecánicos cometidos en sus interpretaciones.

Sus concepciones musicales, en exceso románticas, chocan en nuestros días, pero deben inscribirse en un contexto en el que el entusiasmo y la pasión prevalecían sobre la exactitud y la autenticidad. No olvidemos que nos encontramos en una etapa del piano en la que el interprete es el verdadero protagonista, su personalidad, una época en la que todavía se conserva algo de desprecio por la nota impresa, de aquello de ....las notas falsas son patrimonio del genio.

Es precisamente la anécdota de la larga cabellera uno de los signos externos que diferencia a los diferentes tipos de pianistas que conviven durante la edad de oro del piano y en el que podemos diferenciar dos tendencias

La escuela antigua (paderewski con su larga melena y vestimenta al uso romántico),

y La escuela moderna representada entre otros por Hoffman, que aunque tan sólo 16 años mas joven que Paderewski, ya usa ropas más modernas y pelo corto, al igual que posteriormente haran Arrau o Michelangeli. Esta escuela hará de la nota impresa un valor inherente a la interpretación.

Escuchemos pues con los oidos de otra época a un pianista que representó un mito viviente y situemoslo en un contexto dentro de la historia del piano. Espero que ningún alumno mío sea capaz de denostar a pianistas de la escuela antigua tan sólo por elementos que hoy tienen un valor diferente al que en su momento tenían.

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